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ENTREVISTA EN ABC DE SEVILLA A ANTONIO TORRES GARCÍA,PRESIDENTE DE LA PLATAFORMA DEL GUADALQUIVIR
POR JOSÉ CEJUDO. SEVILLA 2-02-2009
Impulsar la cuenca del Guadalquivir
Antonio Torres García, presidente de la Plataforma del Guadalquivir asegura en una entrevista que con una buena política de ayudas y con inversiones, el río Guadalquivir se puede convertir en factor clave para impulsar el desarrollo económico no sólo de la cuenca fluvial, sino de toda Andalucía. Además, Torres cree que la modernización no se puede quedar en la puerta de las parcelas.
«La modernización no se puede quedar en la puerta de las parcelas de los agricultores»
Antonio Torres García, Presidente de la Plataforma del Guadalquivir
Está convencido de que con una buena política de ayudas y con inversiones en proyectos de l+D+i, el Río Guadalquivir se puede convertir en factor clave para impulsar el desarrollo económico no sólo de la cuenca fluvial, sino de toda Andalucía.
Fue alcalde de Le-brija durante 24 años y en la actualidad preside la Plataforma del Guadalquivir, un consorcio público formado por entidades y organizaciones que se unieron en 1995. Desde entonces han sido muchos los logros, pero a las primeras reivindicaciones le han seguido otras muchas, que Antonio Torres García desgrana en esta entrevista.
«Una de las tareas que debe hacerse desde la Plataforma es que ese sentimiento casi inconsciente de connivencia con nuestro río no se quede enlos pueblos con los que limita físicamente, sino que se extienda a toda Andalucía. No obstante, -dice- es cierto que los municipios ribereños tienen una idiosincrasia especial por su contacto permanente con el río».
Antonio Torres ve muy positivo el traspaso de las competencias de la cuenca a la Junta de Andalucía, pero entiende que no todo está concluido, ni mucho menos. A partir de ahora, entiende que hay que poner en valor todo lo que representa el Guadalquivir desde la perspectiva económica, social y cultural para convertirlo en elemento clave del desarrollo de toda la Comunidad autónoma -
¿Cómo se gestó la creación de laPlataforma?
-Los primeros pasos se dieron en 1995, cuando se
produce la mayor manifestación de andaluces y andaluzas en Sevilla para reclamar al Gobierno central y a laJunta medidas conducentes a paliar la situación de sequíaque padecíamos desde 1992. Era una situación que ya no se podía aguantar más.
Salimos a la calle personas de toda condición, de todo pensamiento, de todas partes de Andalucía. En definitiva, fue el primer grito andaluz colectivo en la defensa de la cuenca del Guadalquivir. En este proceso no puedo olvidar auna persona que ya no está entre nosotros, Manuel Roca de Togores. Él fue el impulsor, junto con otras personas entre las que me incluyo. Se unieron las organizaciones agrarias, sindicales, regantes, consumidores y cuatro diputaciones, las de Córdoba, Jaén, Granada y Sevilla. Todos ellos constituimos en 1995 la Plataforma del Guadalquivir. -
¿Qué metodología de trabajo siguen?
-Ha tenido unas reivindicaciones en función de la situación en la que nos encontrábamos. Nacimos con tres ideas fundamentales: modernización, embalses y trasvases. Eso era lo que defendíamos en 1995. Algunas, al menos en parte, se han logrado. Está la construcción de los embalses de la Breña II, Arenoso y Melonares. -
¿De qué otros logros se puede hablar?
-Se ha conseguido la modernización de los regadíos. Ha habido una gran inversión de todas las administraciones públicas
y de los propios agricultores. Ha sido un esfuerzo muy grande. Sin embargo, ahora, tenemos un catálogo de doce reivindicaciones, o lo que es lo mismo, la actualización de lo que en 1995 pedíamos. -
¿Cuales son las principales?
-Es urgente que se finalicen ya las obras de la Breña II, Arenoso y Melonares. No podemos esperar más. Necesitamos que entren en servicio. Cuando estén terminados hay que llenarlos de agua y eso no se hace en un segundo. Y otros grandes embalses que podríamos soñar con ellos, en función de la Directiva Marco de Agua es posible que no se puedan hacer. Pero si demandamos balsas para los agricultores, para lo que hace falta incentivos y agilizar las tramitaciones de la burocracia administrativa. El objetivo es que los agricultores se puedan construir sus propias balsas. Hay que ayudar a los agricultores para que la modernización no se quede a las puertas de sus parcelas. Tiene que traspasarlas y regar, nunca mejor dicho, todas sus tierras. El agricultor tiene que disponer de incentivos para conseguirlo.
Hemos adaptado nuestras primeras reivindicaciones a la realidad actual. -
¿Qué reivindican en materia de regadíos?
-Algo que es de sentido común. Pedimos que no se aumente la superficie de regadío. No hay más agua que la que hay. Tenemos que ser eficaces en la gestión del recurso. Pensamos que la estabilización de la superficie de regadío es clave para garantizar este recurso en la cuenca. Demandamos que cualquier incremento de la superficie cuente con recursos hídricos propios suficientes, que no implique incrementar el déficit actual de la cuenca. -
¿Es muy importante el déficit?
-Tenemos un déficit estructural de bastantes hectómetros cúbicos. Si aumentamos de manera indefinida los terrenos
destinados a regadíos, el problema, en lugar de resolverse, se agrava. Por tanto, es absolutamente necesario que no aumente para nada la extensión del regadío en la cuenca. -
¿Incluso cuando los tres nuevos embalses estén en servicio?
-Cuando entren en funcionamiento servirán para que la situación no sea tan penosa. Y hay que hacer más cosas. -
¿Cuáles?
Planteamos algo novedoso: hacer un estudio de I+D+i para ver la posibilidad de recargar los acuíferos subterráneos de toda la cuenca del Guadalquivir a partir de las lluvias torrenciales, una experiencia que ya se ha llevado a cabo en ríos de Estados Unidos. Los acuíferos hacen las veces de embalses subterráneos. Y también es necesario un plan de actuación para evitar la colmatación de los embalses y un proyecto para incentivar el uso de la energía renovable en la gestión de los recursos hídricos, porque creemos que es una oportunidad para el desarrollo sostenible de la cuenca del Guadalquivir. En ningún sitio de Europa como aquí tenemos la mejor disposición para utilizar la energía del sol uniéndola al Guadalquivir para proyectos que redundan en beneficio de la agricultura. -
Con tantos socios dispares, ¿es difícil unificar los criterios?
¿No saltan chispas cuando hay que adoptar un acuerdo?
-No. Los acuerdos se adoptan por unanimidad, y cuando hay algo que nos divide lo dejamos sobre la mesa y sólo tomamos lo que nos une. Y lo que más nos une desde el principio es la Breña II. Ahora no estaría a punto de terminarse si la
Plataforma del Guadalquivir no hubiera existido.
¿Qué opinión le merece el traspaso de la gestión del Guadalquivir a la Junta de Andalucía?
-Completamente positiva. Ahora bien, con toda humildad pero también con toda convicción, tengo que decir que los andaluces no nos podemos conformar. Tenemos que dar un salto cualitativo en la gestión para poner en valor lo que significa el Guadalquivir en manos de los andaluces por primera vez en la historia. No somos conscientes de lo que hemos conseguido.
¿Qué importancia tiene el Guadalquivir ara Andalucía?
-Muchísima. Es la columna vertebral de Andalucía. Nace en Jaén y desemboca en Sanlúcar de Barrameda, y atraviesa la Comunidad. Tenemos que conseguir que sea uno de los mejores ríos de Europa. Si durante siglos desde el Guadalquivir fuimos a los confines del mundo, ¿por qué no podemos llevar ahora nuestros productos agroalimentarios? Se puede explotar desde el punto de vista turístico. Si el Guadalquivir se pone en valor será clave para el desarrollo futuro en esta nueva etapa. Tiene que convertirse en uno de los ejes fundamentales del progreso de Andalucía. Los andaluces y andaluzas tienen que concebir no sólo intelectualmente sino sentimentalmente que el Guadalquivir es un instrumento fundamental para que Andalucía un salto hacia adelante. En todo: en riqueza, creación de empleo y calidad de vida
¿Realmente lo cree así?
-Totalmente. Si fuéramos capaces de descubrir entre todos, y con la colaboración de todos, la importancia del Guadalquivir
como factor de desarrollo económico, social y cultural, saldrían muchísimas ideas sobre el río. Se podrían declarar como prioritarios los proyectos de I+D+i vinculados al desarrollo de las zonas próximas al río. Se podría poner en marcha un plan de reforestación de los márgenes del Guadalquivir, desde Quesada, en Cazorla, hasta Sanlúcar de Barrameda. Podría haber un plan de piscifactorías. Jaime Palop, el director gerente de la Agencia Andaluza del Agua, ha sido capaz de unir a todo el mundo en el Pacto Andaluz por el Agua y creo que deberíamos entre todos no quedarnos en lo que hemos logrado ya. Habría
que avanzar. Hay muchas ideas que la sociedad civil puede aportar en positivo para que se elabore un plan de desarrollo sostenible global del Guadalquivir. Debe ser un elemento clave para el desarrollo de toda Andalucía.
¿Cree que la nueva Ley del Agua llevará aparejado un incremento del precio del recurso?
-Nosotros, en una de nuestras doce reivindicaciones decimos que dadas las condiciones geográficas y climatológicas
de Andalucía, demandamos de las administraciones públicas que de acuerdo con la Directiva Marco del Agua no se impongan nuevas cargas en el precio del agua, teniendo en cuenta los efectos económicos, sociales y medioambientales que ello provocaría en los agricultores. La agricultura familiar sería inviable si dispararan los costes del agua. Me parece correcto unificar los precios del agua para uso urbano. A los pequeños y medianos agricultores se les pondría una losa encima
aumentándoles el precio del agua.
«En la Plataforma los acuerdos son por unanimidad, y cuando algo nos divide sólo tomamos lo que nos une»
«A los pequeños y medianos agricultores se les pondría una losa encima aumentándoles el precio del agua»
«Nacimos con tres ideas: modernización, embalses y trasvases. Ahora tenemos doce reivindicaciones»
Más de 30.000 personas gritaron una sola voz: iagua!
«Con 110.000 millones de pérdidas a sus espaldas en la presente campaña agraria, treinta mil regantes venidos de toda la cuenca del Guadalquivir se echaron ayer a las calles de Sevilla con una sola voz: ¡agua!. En un peregrinaje por las distintas administraciones, Consejería de Medio Ambiente, Delegación del Gobierno y Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, los agricultores pidieron soluciones urgentes a la sequía que está acabando con sus cultivos». Estas palabras abrían la crónica que ABC publicó en la jornada del 27 de octubre de 1995 sobre la manifestación que recorrió las calles de la capital hispalense, y que fue el germen de la Plataforma del Guadalquivir. Reproducciones de las páginas de los periódicos que en esa fecha
cubrieron la movilización ilustran ahora la revista «La voz de un río» editada por la Plataforma. «Llanto por la muerte del campo andaluz», «Los regantes estallan al quinto año de sequía», «Más de 25.000 regantes se echan en Sevilla a la calle para pedir soluciones a la escasez de agua». Éstos y otros titulares del mismo tono ilustran la importancia de la reivindicación. La mencionada publicación recuerda también la manifestación que tuvo lugar el 12 de noviembre de 1999 en Madrid.
«Después de la durísima sequía de primeros de los noventa -se lee en la revista- la lluvia intentó cubrir con un manto de amnesia la conciencia de las administraciones. Pero el clamor de sed sosegó su tono y, sin aspavientos, la voz del río se mantuvo firme a través de la Plataforma del Guadalquivir para acudir a todos aquellos foros donde se decidía el futuro de
la cuenca».
«Fueron -añade- años de reivindicaciones, de diálogo y de búsqueda de soluciones que, ante la falta de respuestas concretas,
desembocaron en una nueva manifestación que la voz del río llevó hasta las mismas puertas del Palacio de la Moncloa. ¡Agua! Esa era la palabra, el propósito, el anhelo, el elemento que todos los que estaban en aquella marcha querían convertir en factor clave para el futuro de los andaluces.


